Leo en la columna diaria de Nacho Escolar en Público cómo se ha gestionado la crisis financiera y, bajo mi punto de vista, moral y social, en Islandia. Un país cuyos gestores, tanto los económicos como los políticos, habían arruinado al jugar con el dinero de la gente a la ruleta económica internacional, acorralados ahora por la justicia, que lejos de mantenerse dormida y al margen como la española, se implicó, buscó a los responsables de la debacle, los detuvo y a los que no, puso en orden de búsqueda y captura. Un país que aceptó que un gobierno cayese en pleno, un estado cuyo nuevo gobierno preguntó a la gente de la calle si pasaban o no por el aro de someterse a los designios del infame FMI, un país, en resumen, que en vez de insuflar dinero público a la banca, arruinando así a las clases medias y bajas, decidió hacer lo más sencillo: dejar caer a los bancos y nacionalizarlos. Por cierto, está previsto que Islandia crezca el año que viene, y no se ha terminado el mundo porque el estado haya comprado los bancos.
Egipto/ Túnez: Dos países árabes, sometidos a férreas dictaduras, bien vistas y consentidas a ojos de occidente, se alzan y hacen que sus dos regímenes caigan, se derrumben, y que incluso aquellos que aplaudían fervorosamente a los antiguos dirigentes tengan que claudicar y aceptar la decisión de ambos pueblos ( las caras de Obama, de los dirigentes de la Unión Europea y, sobre todo, del gobierno de Israel eran un poema ). Contra lo que muchos puedan pensar, ambas revueltas, o revoluciones, tienen su origen en el mismo lugar: una crisis económica que ha hecho que incluso aquellos que parecían más anestesiados hayan decidido que era hora de actuar y de cambiar algunas cosas. Aquel lema tan viejo del socialismo que decía "el poder reside en el pueblo"... os suena?
Y digo yo: qué tiene que pasar para que los 40 y tantos millones de españolitos, puteados, sin trabajo, con recortes en gastos sociales promovidos por un gobierno que se dice socialista y de izquierdas y que encima nos quiere hacer creer que dichos recortes son progresistas, viendo cómo los bancos se ríen en nuestras propias narices mientras muestran sin el más mínimo disimulo los estupendos dividendos obtenidos con nuestro dinero, ese que tenía que agilizar el "flujo de crédito para los hogares y las pymes", en fin, repito, qué tiene que pasar para que este puñetero país se levante de una vez de la siesta y pida responsabilidades a los que de verdad las tienen? O es que tiene que salir Belén Esteban por T-5 y aconsejarnos cómo iniciar una revolución?
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