martes 27 de diciembre de 2011

MICRORELATO 27: TODO TIENE SOLUCIÓN.

Hoy he visto a mami llorar. Se le cayó la bandeja con mi cena y se puso a llorar. Y yo salí corriendo, le di un beso y le dije que no llorase, que todo tiene solución. Y ella me miraba y me pedía disculpas. Pero no sé si era por la cena o por llorar. No entiendo muchas de las cosas que me rodean, y no sé por qué los mayores se preocupan tanto por las cosas. Si se cae la bandeja de la cena, se recoge. Y si alguien llora, se le da un abrazo,  que para eso son los abrazos, no? O al menos, eso me dice papi. Que cuando vea a alguien llorar lo abrace muy, muy fuerte. Que así nos metemos un poquito dentro del corazón de la persona. Por lo visto, cuando abrazamos, a través de la piel sacamos algo que se mete dentro de la otra persona y hace que se encuentre menos triste. 
Papi también llora, aunque lo hace de otra forma. Se calla. y es como si llorase hacia dentro. Y lo hace cuando nadie lo mira. Lo sé, porque un día fui a enseñarle un dibujo y lo vi mirando por la ventana, con la cara llena de lágrimas. Fui corriendo y me abracé a él, con mucha fuerza. Y me dijo que no se lo contase a nadie. Y menos a mami. Debe ser porque los papis no lloran. O eso me ha dicho Mar, mi mejor amiga de la escuela. Le pregunté si su papi también lloraba y me dijo que no, que los papis son fuertes, y que por eso no pueden llorar. Aunque yo creo que los papis, por muy fuertes que sean, también pueden llorar. A mi me gusta que el mío lo haga. Porque me gusta poder tocar su corazón cuando lo abrazo. Y porque huele bien. Siempre huele bien.
Ahora papi no trabaja, y viene conmigo al colegio todas las mañanas. Y me prepara el desayuno. Y me canta canciones en el coche, mientras conduce. Y mami se ríe y le dice que está loco, y yo también me río y hago la señal de los cuernos con la mano, y los dos me miran y se ríen mucho. Y es el mejor momento del mundo: los tres, dentro del coche, cantando canciones y riéndonos. Y cuando dejamos de cantar, mami coge a papi de la mano y le dice que es fantástico, que lo quiere mucho. Y se besan y yo aplaudo. Y les digo que se besen más, porque con los besos se hacen hermanitos. O eso dice Pol. Así que como yo quiero un hermanito, me gusta que se besen. 
Esta tarde llamaron a papi por teléfono. Estuvo una hora metido en su cuarto hablando, y cuando salió estaba serio. Y no sé lo que pasaba, pero a mi me llevaron a casa de la yaya Elena, y ellos dos se fueron solos, mucho rato. Me gusta ir a casa de la yaya Elena, porque me deja jugar con su gato, el "Senyor Cordills". Y me da pan con Nocilla y me dice que en cuando sea mayor, me llevará con ella en verano al pueblo, y nos bañaremos en el río en el que ella se bañaba cuando tenía mi edad. Me gusta mi yaya Elena, porque sus besos me quitan el frío y el miedo. Sabe matar monstruos. Es un secreto que tenemos a medias. Aunque sea una yaya normal, tiene un arma mágica, y poderes,  y por las noches sale a matar a los monstruos que asustan a los niños. Por eso no me da miedo dormir sola. Porque sé que mi yaya Elena mata monstruos por mi. 
Porque yo duermo sola ya. Porque ya soy mayor. Aunque mi cuarto está cerca del de papi y mami. Y duermo con la puerta abierta, para poder oírlos mientras me duermo.Ahora los oigo hablar. Y hablan de algo que se llama Sevilla. Y papi dice que será sólo unos meses. Por probar. Y que si va bien, pues ya veremos lo que hacemos. Y yo no sé de qué hablan, pero no deja de repetirle a mami que todo tiene solución. Y si papi lo dice, será por algo. Y si mami ha dejado de llorar, esa cosa que llaman Sevilla no debe ser mala. Aunque mañana, si no me lo cuentan ellos, le preguntaré a mi profe qué es eso de Sevilla. 

viernes 16 de diciembre de 2011

Önskan.

Trae la tarde oscura
el deseo como un torrente,
 imparable,
 cuando notas que te cubre por completo,
 que hace que tus átomos cobren vida propia,
 y que la piel se abra en miles de pequeñas grietas,
 y asomando por cada rendija, un grito que dice: se mía.
Rompo mis hechuras,
¡que afán de ser río, de habitarte,
nuevamente,!
inundar el mapa de tu orografía,
conquistar tu piel, marcar el camino con mis huellas,
caminar y reventar,poner mi norte en tu sur,
exquisita geografía.
La luna blanca,
en el centro de tu vientre,caliente,
el ojo,
que me mira y me manda mi reflejo y me pervierte,
y atravieso tus barreras, y te torno el color de tus cimas,
de blanco a rojo fuego, soy sol, quemo, provoco incendios,
ardo, vivo, río, muero.
Trae la tarde oscura,
el calor inusitado de Julio en Diciembre,
las sombras,
desfallecen y reculan, heridas de muerte,
abandona el frío su trono azul y se retira,
mundo de fuego, muerto el hielo y la ira del invierno,
en mi lecho, contigo o sin ti, es verano de nuevo.



domingo 11 de diciembre de 2011

MICRORELATO 26: EROSIÓN


  1. Dados dos puntos, se puede trazar una y sólo una recta que los una.

- “ Me puedo sentar aquí? Prometo no molestarte. “

Ni tan sólo te había visto venir. En realidad, reconozco que me costó reaccionar. Más de lo que yo acostumbro, que es como decir mucho muchísimo. Aunque ese mecanismo que activa las cosas bonitas e importantes sí funcionó, y a pesar de estar azorado, seguí estirando los músculos de mis piernas, mientras la máquina que tenemos dentro y que crea universos nuevos a partir de las sensaciones, se ganaba el sueldo.

- “Voy sudado. Me he pasado más de una hora corriendo. Ahora mismo estaba estirando y me iba a ir a casa. Perdona mi aspecto….”

- “Alba. Me llamo Alba. Tú Nelo, verdad?. Y sé que llevas una hora corriendo. Te vi pasar por delante de mi casa. Y ya te había visto alguna vez estirando en este parque. Vivo por aquí cerca.

Y tu forma de explicarte, tus palabras, tu primera reacción, dibujaron el camino delante de mis ojos, uniéndolos con los tuyos, con tu boca, de la que salían las palabras que se iban enroscando por mi cuerpo, con eso que algunos llaman alma y que yo aún no he conseguido definir con la nomenclatura adecuada. Fue como si entre nosotros hubiese pasado una estrella de fuego, cuyo rastro no se borra, y permanece ahí, noche tras noche, aunque nadie se tome la molestia de mirarla.

-“Qué tienes pensado hacer hoy?” Tengo que ducharme, pero luego podríamos compartir un café. Además de correr, sé hablar…..creo.

- “Claro, te iba a decir lo mismo. Pero con una condición. Que me regales un adjetivo. No uno que te sobre, sino uno que te importe. Que te defina y que nos defina. Por supuesto, te dejo pensarlo mientras tomamos el café. Pero luego, quiero mi adjetivo. Las chicas somos caprichosas a veces, ya sabes…”

Y te fuiste dejándome con la misma sensación de cuando me asomé a Preikestolen, en Noruega. Muerto de miedo, con la curiosidad reventándome las costuras y con una sonrisa tan ancha que mis dientes iluminaban el mundo. Y ese café fue la nota dominante de una melodía que empezamos a componer aquella misma mañana, una melodía única, como el adjetivo que descubrimos nos correspondía. Una melodía que se alargó todo el día y cuyo clímax nos sorprendió entre sábanas, hablando una lengua tan viva como incomprensible para cualquiera que nos hubiese espiado mientras nos derramábamos el uno sobre el otro. Y el resultado fue una ecuación capaz de describir la geometría del amor recién parido con tanta minuciosidad, con unas cifras tan absolutas, que parecía inevitable morir arrollado.

2. Todos los ángulos rectos son congruentes.

- “No soy tan raro como pensaba. O sí, quién sabe “

- “Te preocupa serlo? “ A mi me gusta que seas raro. Las cosas normales son aburridas, previsibles. Sólo tienen dos dimensiones. Les falta esa profundidad que ayuda a tener perspectiva, a comparar. A darnos cuenta de los detalles. “

- “Tú también eres rara. Será por eso que te gusto. Que me gustas. Que en tan poco tiempo hayamos podido construir esta nueva normativa. Has oído hablar de Euclides? “

- “Era un matemático griego, no?”

- “Se le conoce como al padre de la geometría. En realidad, no se sabe mucho de él. Hay quien afirma que no llegó a existir. Que unos cuantos sabios en conjunto publicaron el tratado usando el nombre de un filósofo que había vivido cien años antes. Fuese o no un personaje real, aquel tratado fue importante, porque puso los cimientos a muchas de las cosas que vinieron después.”

- “Y a que me vas a explicar qué decía ese tratado ?”

- “Creó cuatro axiomas. Bueno, fueron 5, pero el último todavía hoy se discute si es o no cierto. Pero los otros cuatro son totalmente demostrables”

- “Con formulaciones de esas que sólo comprendéis tú y tus alumnos? Bueno, tus alumnos lo dudo jajajaja.”

- “Mis alumnos las comprenden. Y sí, se demuestra a través de formulaciones. Y ecuaciones. Pero lo bueno que tiene la geometría de Euclides es que se puede demostrar a través de objetos cotidianos. Por ejemplo, la congruencia. “

- “Sabes que no tengo ni idea de lo que es. Y que me gusta cómo explicas las matemáticas. Y que te sigo atentamente, profe. Dispara, forastero”

- “Por decirlo de forma sencilla. Imagina dos jarrones exactamente iguales. Mismo peso, tamaño, color, forma. Todo idéntico. E imagina que uno lo colocamos de manera horizontal, y el otro de manera vertical. Continúan siendo iguales? “

- “Claro. Su posición en este caso es irrelevante. Siguen siendo lo mismo “.

- “Muy bien. Pues eso mismo sucede con los ángulos. O con los triángulos. O con el resto de objetos geométricos. Se da la congruencia cuando dos ángulos son iguales. O dos triángulos. O los lados en concreto de esos triángulos.”

- “Parece una forma de ahorrar tiempo a la hora de categorizar. Es útil, porque explicadas las características de uno, todos los que sean exactamente iguales, se someterán a las mismas normas, verdad? “

- “Correcto. Te explicas casi mejor que yo. “

- “Sabes? Igual es la congruencia la que hace que tú y yo nos queramos. La que ha ayudado a que todo tenga sentido. La que ha establecido el tipo de relación que debíamos llevar. Puede que nos queramos porque a fin de cuentas somos el mismo objeto, con diferente posición, pero lo mismo. Por eso nos ha costado tan poco describir nuestro espacio.”

- “Quieres que lo formule? Que le de forma matemática? O prefieres que me adhiera aún más a tu piel?”

- “Haz ambas cosas. Y formula un axioma que nos mantenga siempre unidos….”

  1. Se puede trazar una circunferencia con centro en cualquier punto y de cualquier radio.

Fue todo tan fácil, tan natural, que a pesar de haber sido la inductora, la culpable de todo ello, todavía hoy me admira tanta perfección en las formas. Y es que alcanzar ciertos niveles de compenetración debería ser objeto de estudio. Tendría que existir una ciencia que analizase de una forma más o menos rigurosa por qué dos personas alcanzan a comprenderse con tan sólo una mirada. No creo que el amor tenga esa capacidad de reestructuración de los objetos. Tiene que haber algo más. Algo más complejo, un juego de fuerzas, como esas que mantienen el equilibrio, en apariencia caótico, del universo. Porque bailar de la forma que nosotros lo hacíamos por la vida no está al alcance de muchos. Ser capaces de girar en círculos perfectos, rotundos, sin perdernos ni el más pequeño de los pasos del vals que tocó la orquesta el tiempo que permanecimos juntos. Crear un conjunto de elementos propios cerrado, sometido a su propia legislación y jurisprudencia, al margen de miradas, de comentarios. Viajar sin detenernos a velocidad de vértigo siguiendo el mismo sentido, sin que uno adelantase al otro, sin que el otro dejase atrás al uno. Dos paralelas perfectas. La demostración matemática más incontestable de que a veces sí se da eso. Y darme cuenta de que cuanto más quería a Nelo, más me quería a mi misma, como si al darle amor a él, al mismo tiempo, alimentase el mío propio. Fue fácil y bonito despreocuparse, dejarse llevar. Como cuando estás en una carrera y la propia inercia del resto de los corredores te proporciona a ti la energía necesaria para seguir avanzando. Supimos llevar la magia con nosotros, y actuar al margen del resto de agentes externos. Cualquier punto era bueno para trazar nuestro círculo, y proseguir dentro de él con ese espectáculo que de forma sublime habíamos sabido desarrollar.

  1. Cualquier segmento puede prolongarse de manera continua en cualquier sentido.

Un observador externo y avezado en estas lides de la ciencia podría haber previsto el momento exacto en que aquella estrella, aquella masa iridiscente que tanto había crecido se colapsaría, hasta alcanzar el estado de super nova y luego tornar todo aquel calor en el frío absoluto de una enana blanca. También es cierto que si atendemos a lo que decía Einstein, todo es relativo, y todo depende de la capacidad de perspectiva con la que miremos las cosas. Así, ni Alba ni Nelo fueron capaces de ver que tanto consumo de energía no podría conducirles sino a su propio colapso. Porque querer en la mayoría de ocasiones no es suficiente. O hacer depender el amor de toda esa pasión, de esa energía que como un tsunami arrasa con todo lo que se encuentra a su paso. Ya que cuando la energía se consume, el amor se muere irremediablemente de inanición.

Y un buen día, aquel que considerabas tu igual aparece deforme, ajeno. Y ese gigante con piernas de acero empieza a oxidarse, a no ser capaz de moverse. Y el frío entra por las rendijas. Y los cristales que aislaban del exterior se astillan, Y pronto elementos nuevos contaminan aquel ambiente antes aséptico. Despiertos del sueño, sólo queda preguntarse qué más queda por vivir, por decir, qué mas verbos faltan por conjugar. Es el tiempo de las dudas primero, de los reproches, más tarde. El momento en que las acciones cambian el traje del deseo por el de la obligación. Y las miradas no calientan. Y el silencio, ese que antes servía de refugio caliente para los amantes, se torna un lugar oscuro, mohoso y lleno de bichitos. Poco importa si fue Alba quien dijo y Nelo quien accedió o fue al revés. Lo único verdadero y comprensible es que la brecha que se había abierto entre los dos puntos se tornó segmento. Y que los puntos, para prolongarse, decidieron tomar direcciones opuestas. Se escuchó algo parecido a un “no podemos seguir así”, a un “mejor que cada cual tome su camino”. Y cuando se fueron, el único te quiero que permaneció inamovible fue el de una nota olvidada dentro de un libro. Y las líneas se alargaron siguiendo su propia estela, en pos de un infinito desconocido, nuevo. Lo bonito de la historia, es que el punto del que partieron, el preciso instante que marcó su separación, será el punto que siempre, de manera indiscutible e inapelable, los mantenga unidos, Y sobre ese punto, al que llamaremos recuerdos, va toda esta historia.

Gracias a Mer Lamela por la foto y por haber propuesto esta historia.


domingo 4 de diciembre de 2011

MICRORELATO 25: PARAMOUR.o FLUJO CONTINUO 2 ( CARLOS Y ROSANA ).


Buscaba un hilo del que tirar, y lo encontré en tus besos, en tu boca abierta, la entrada al mundo de los sueños, el pasaporte a ese país con clima cálido y húmedo que es tu cama. Y tus dientes mordiendo la carne de mis labios confirmaron mis más terribles sospechas: estaba perdido, desarmado, sin argumentos para negarme a la rotundidad de tu/mi/nuestro deseo. Así que me aferré a la piel que te rodea, y mis cinco sentidos me despegaron de mi yo contradictorio y tomaron el timón para llevarme a ese sitio al que desde un buen principio me moría por ir.
Y así mi boca toma al asalto la tuya, y con mi lengua te violento, te follo, te penetro intentando llegar hasta ese lugar que tanto custodias. Y sólo salgo de ella para buscar tu cuello blanco, que tanto me gusta morder, recorrer con los dientes marcando el camino de la perdición. Y con toda la alevosía de la que soy capaz te como la oreja, recorro su interior con la lengua y agito tu respiración detallándote cómo te voy a follar, cómo voy a disfrutar haciéndolo, cómo todo mi empeño pasará por hacerte volar, por conseguir que tu río se desborde en mi boca.....
Tus pechos suben y bajan, marcan el ritmo de mi empeño por devorarte, por apretarte bien contra mí. En pleno afán livingstoniano exploro tu espalda por encima de la ropa, clavando sin misericordia mis manos en tu culo, adquiriendo el derecho de explotación por mero afán de conquista. Y tú, peleona como eres, tomas al asalto mi entrepierna con tus manos, y aprietas fuerte el sexo hinchado, caliente, que brama por salir y presentar credenciales.
Y de esta forma, como dos serpientes en pugna, enredados el uno en la otra, nos quitamos toda la ropa y dejamos a la vista el mapa de la siguiente batalla. Mi sexo grande, descomunal exclamación de deseo, apunta hacia tu boca, y no te lo piensas dos veces antes de devorarlo, y casi consigues que caiga rendido en el primer asalto. Te veo sonreír, sabedora de tu poder. Y probablemente me desmayo de placer al ver tu lengua recorrer el largo de mi pene, hasta que decides que debe desaparecer dentro de tu boca y lo introduces, poco a poco, y tus labios se ciernen sobre él y lo cubren de calor. Es tan certera y mortífera la presión que casi me corro. Pero no, debo aguantar, así que planto batalla, me salgo del peligro de tu boca y toda la ciencia y la sabiduría de cama ahora me pertenecen. Ahora soy yo quien tiene el poder, quien disfruta dirigiendo a la orquesta. Te tumbo boca abajo, y con mi lengua empiezo a recorrer tu nuca, Suelto a chorros mi calor, soy un dragón cegado por el deseo, aliento de fuego que pretende descomponer tus átomos, hacer que tus moléculas se partan en mil pedazos. Resigo la autopista de tu espalda, muy lentamente, y disfruto aspirando el aroma de tu piel, el flujo de tu sexo impregnado que sube desde abajo, y que mezclado con el mío enrarecen el aire de la habitación. Mi boca sigue su viaje, conquistando ahora tu culo, el cual abro con mis manos y lo estimulo a lengüetazos, como si se tratase de latigazos. Y no puedes contenerte y gimes, y te mueves y el caballo se desboca, pero te aferro fuerte, bien fuerte, temeroso como estoy de que al final te lo pienses mejor y decidas irte, y certero, te sitúo encima de mi boca, y sentada a horcajadas sobre mi te dedico mis caricias, te transmito sin palabras lo que siento, lo que necesito, lo que quiero que sepas y aprendas. Me encanta mirarte desde abajo mientras devoro tu sexo. Me gusta ver tus pechos agitados moverse, tus pezones tan duros y afilados que desgarran el aire. Me entusiasmo viendo cómo cierras los ojos, cómo te muerdes los labios y entre gemidos me apremias para que siga ( "No pares, cabrón" ), y decido que ya ha llegado el momento, que es la hora de que el mundo se rompa en mil pedazos, así que te siento sobre mi polla y dejo que te deslices por ella, que llegue al final y que los músculos de tu vagina me encierren en esa dulce prisión.
E inicias el baile final, dando entrada primero a los pasos cortos, apenas perceptibles, luego más visibles, pasos más largos y rotundos, y pronto lo que empezó con un simple taconeo se ha convertido en una jauría de caballos que galopan, y el ruido no me ensordece porque mis sentidos están fuera de mí, viajan por un universo paralelo. Ahora eres tú la que apunta en mi oído lo mucho que te gusta follarme, cómo disfrutas viéndome rendido ante tí, y entre gemidos me pides que me corra, que me una a ti en el momento del clímax, y juntos nos corremos con tanta fuerza que por un momento no sé si salgo de mi, si irremediablemente abandono la carne para ser otra cosa, probablemente ese algo violento que me hace eyacular dentro de tí, llenándote de mi, obviando que en mi flujo expulso una parte de mi alma, que detrás de cada uno de mis espermatozoides se va un cachito de mi resistencia a quererte.

viernes 25 de noviembre de 2011

PREGUNTO....

Soy yo el que no entiende,
comprende, asimila,
defiende, este perro mundo
de melodías disonantes y
miradas cacofónicas..?
O es que está todo tan mal hecho,
tan poco adornado,
conferido como un urinario gigante,
como una indecencia en la boca de un niño,
como una rosa olorosa de plástico rojo vivo,
que no hay quién se deje deslizar,
quién se deje mecer, besar, mimar
quien nade a brazadas
cruzando las olas de este mar
ominoso?
Poco me importa mientras la hiedra del deseo,
océano verde esmeralda,
seda suave de tu pelo,
siga siendo el rumor dominante en mis sueños...

domingo 23 de octubre de 2011

Y ESOS CALDOS DEL DESEO.....

La fiebre me trae sueños de carne,
deseo onírico de piel real,
muros que se abren al paso de mis dedos,
un universo blanco y rojo de tus besos.
Y como dos galaxias nos acercamos,
y hacemos estallar supernovas, y emitimos radiaciones,
y controlamos el alfa y el omega,
y dirigimos encuentros salivares.
Pronto se revientan las costuras del deseo,
que todo lo inunda, que se sale de madre,
y el país de tu vientre tiembla,
y entro triunfante, reclamando mi parte,
en pos del botín que ya creo mío,
pero oh, feliz desgraciado,
de nuevo preso de tus trampas pagaré cara la osadía,
de creer que serías mía sin blandir la espada de mi lengua,
sin beber de la fuente de tus piernas, sin herir tu sexo a lanzazos.
E inventamos batallas en mapas de lino blanco,
y marcamos con los dedos recorridos que se hunden en entrañas...
y bebemos brebajes, ingredientes de tu piel y de la mía,
y somos luz, materia de sueños, viento, fuego,
y tomamos prestada la forma curva del cielo en nuestro lecho,
y mil pequeñas muertes agitan nuestros cuerpos.
Soy fuente luminosa, marea blanca,
soy un barco que se resquebraja, que se parte las entrañas,
soy un viajero perdido, mareado por el paisaje brumoso,
por la niebla de ese sueño caliente y obsceno,
cuyo único combustible es el deseo.
Soy, pero no soy, y no importa,
más ser algo fuera de ti, es no ser nada.



sábado 17 de septiembre de 2011

MICRORELATO 24: TR3S, CATORCE, DIECISÉIS......

Es como... es como correr. Sí, eso, como salir a correr cada día. Empiezas queriendo alcanzar tu primer kilómetro. Y cuando llegas, jadeando, sudado, con un trocito menos de vida o con un trocito más, te das cuenta de que por delante tienes más tierra. Así que al siguiente día avanzas dos pasos, y luego cuatro, y otro día un hectómetro, o dos, o tres...Y con el tiempo deseas alcanzar la línea del horizonte, como un niño que decide ir a ver dónde duerme el sol cuando se esconde y la soberbia de la blanca luna lo alumbra todo. Aunque sepas que el horizonte es inalcanzable, claro. Porque lo sabes. Pero te importa muy poquito. "Qué más da por unos metros más?", te dices. Y lanzas el dado y cuentas nuevas casillas. Porque avanzar es tardar más en regresar al punto de partida. Porque los puntos de partida son sitios feos, húmedos y llenos de bichitos con ocho patas que lo contaminan todo. Si no, por qué ibas a querer correr, verdad? Y al final te vas con la esperanza puesta en que un buen día, el punto de partida sea un sueño feo. Y que no puedas regresar a él, porque se haya difuminado. Así qué, como no tienes más remedio, sigues corriendo, avanzando, ganando metros.
Y pronto alguien te pregunta a dónde quieres llegar. Y tú lo miras con cara de circunstancias, sonríes, y le das a entender que no tienes ni idea, que ni siquiera habías pensado en llegar, que lo que te motiva es el viaje en sí, el hecho de mover tus músculos, tus huesos, de notar como todas tus células se manifiestan, de empezar a vivir desde dentro hacia afuera. Que lo que realmente hace que sonrías es notar como tu corazón pasa a ejercer el dominio sobre el resto de tu cuerpo. Es el jefe, el amo. Nuevas reglas, nuevas concesiones. Y las ideas funestas, a sabiendas de que tienen la batalla perdida, porque el enemigo a batir ahora es tan treméndamente poderoso que ni en mil años podrían doblegarlo, se repliegan y abandonan el que había sido su refugio por la puerta falsa, cabizbajas, como el ejército derrotado que son. Y las nuevas ideas redactan un armisticio perdonando a los viejos pecados, hastiados ya de cumplir condena, y una constitución cuya norma principal, por encima de otras, es seguir avanzando.
Y firmas tratados con los que son como tú, con todos aquellos que desean tocar con sus manos el sol, que pretenden asomarse al borde de la Vía Láctea, aquellos que sueñan que avanzan tanto que comban la línea espacio-tiempo. Y te unes en comunión permanente con alguien especial, que te sonríe mientras corréis, que te dobla para que no te canses y a quién doblas cuando las fuerzas le flaquean. Y te das cuenta de que lo mejor de no correr a solas es el saber que no eres el único afectado por esa locura maravillosa. Que, aunque sea por minoría, parte de razón sí tenéis. Que a lo mejor el mundo no es tan complicado, o tan importante, o tan decisivo, si quiera. Que en realidad tener o no tener un destino concreto no es más que una cuestión de nomenclatura. Que se puede hacer todo, que se puede desear todo, que se puede merecer todo. Que comos los decimales infinitos del número Pi, lo divertido de verdad es ir sumando cifras. Y que, por supuesto, el día que decidas parar para coger aliento, el camino seguirá ahí delante, infinito, acogedor. Y sonreirás y dirás: "Venga, unos metros más. Total, ya puestos...."

Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...