Abres el diario y al llegar a la página 3 ya llevas un mosqueo de dos pares. Piensas: Si en la página 3 estoy así, puede ser que al llegar a la sección de economía ya tenga un trastorno bipolar grave, de los chungos, no de los que decía
aquella, sino mas bien de aquellos en los que una de tus personalidades quiere matar a la humanidad y la otra te dice "no lo hagas..". Así que decido cerrar el periodico, contar hasta cien y prepararme un café. Después del café abro de nuevo el diario, esta vez empezando por la contraportada. Leo que al
power ranger rojo lo condenan a muerte y por un asesinato de esos que llevan la coletilla de "premeditación y alevosía". Joder, hasta los superhéroes caen en desgracia: Superman, en una silla de ruedas, el power ranger, en otra silla.... Con la de veces que habíamos jugado de pequeños a ser superhéroes y resulta que todo era una gran mentira. Como lo del tribunal penal internacional, ese tan bonito que iba a juzgar los crímenes de lesa humanidad, y que resulta que solo sirve, como dice el gran
Ignacio Escolar , "para meter en la cárcel a negros y sudacas", porque como seas blanco, occidental y presidente de un pais de los que importan, aquí todo el mundo se lava las manos, mira para otro lado, silba y santas pascuas.
Así que después de este nuevo cabreo, decides cerrar el periodico, apelas al artículo 20 de la constitución, el que ampara la libertad de expresión, te sientas delante del ordenador y vomitas toda tu mala leche en forma de artículo. Y les gritas "A fer la mà", como dicen mis vecinos del sur. Y una vocecita en tu interior dice: que no lo lea Garzón, que no lo lea Garzón...