Me vais a perdonar, pero hoy estoy cabreado. Y decir cabreado es suavizar uno de esos días en los que uno se levanta enarbolando la bandera del talante ( sea lo que sea esa cosa ) y a medida que las horas se suceden, desea fervorosamente cambiar la puñetera banderita por un avión cargadito de napalm, echarse a volar y mandar a tomar viento este puñetero país, a ver si de una vez se acaba la agonía y la sodomización a las que nos tienen sometidos. Y sonríe, que así te va a doler menos ( la sodomización,lo del napalm es más efectivo e inmediato ).
Todo esto viene a colación de la imagen del día de ayer: la corporación en pleno de ladrones y chupópteros de la oposición abrazando la imagen del santo patrón de las españas, en una suerte de parafernalia homocristiana, o lo que es lo mismo, rogándole al santo patrón que les ayude a dirigir el rumbo de esta nave nuestra que es España tan pronto echen a la calle al rojo de Zapatero y suban ellos al estrado. Y poco importa si entre los suyos los hay que han apandado dinero del erario como para vivir seis vidas a todo lujo; tan convencidos están de que Santiago Apóstol es de derechas, que no dudan de su magnanimidad.
Y es que en un país serio, la imagen de unos políticos abrazando a un santo por detrás provocaría chascarrillos, descojones varios y miradas condescendientes, de esas que implícitamente dicen: Pobrecillos, míralos ellos. Pero claro, como esto dista mucho de ser un país serio, las miradas son complacientes, y aquellos a los que sodomizan a diario salen a la calle a lanzarles piropos, a hacerse fotos a su vera y a babear en presencia de sus señorías. Porque a mí me vais a disculpar, pero visto el nivel general del pueblo llano, no es de extrañar que para ser presidente, candidato, senador o gobernador de provincias no sea necesario ya no tener titulación, sino ser un lumbreras, o, por lo menos, destacar por un cierto desarrollo neuronal.
Así tenemos políticos que de su capa han hecho un sayo en el que caben la ignorancia más supina de la actualidad, combinada con un desconocimiento de la historia, una incapacidad total para hablar ni siquiera su lengua materna, sea ésta la que sea, dispuestos a matar antes que bajarse del carro desde el que trincan pasta, propiedades, influencia y retiros dorados. Auténticos peleles intelectuales que nos representan y que, para vergüenza del personal propio y ajeno, demuestran que una titulación, capacidades de todo tipo y conocimiento de lenguas extranjeras sólo sirven para salir en "Españoles en el mundo".
La práctica (palo palito paloé)
Hace 1 año