martes, 30 de agosto de 2011
PEQUEÑO CATÁLOGO DE EXTRAÑECES.
miércoles, 24 de agosto de 2011
CARTA ABIERTA A JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO Y MARIANO RAJOY BREY.
A la atención del actual presidente del gobierno y secretario general del partido socialista y al aspirante a la presidencia del gobierno y secretario general del partido popular.
Apreciados señores,
El que se dirige a vosotros es un ciudadano, uno de tantos, en mayor o menor medida, afectado por la crisis, y en mayor o menor medida, preocupado por el presente y el futuro de los ciudadanos de este país, que es el mío y el vuestro. Yo soy una de las tantas millones de personas a las que os dirigís en vuestros discursos. Uno de tantos ciudadanos anónimos que pudo y podrá ( o no ) votaros en pasadas y futuras elecciones. No dirijo un emporio, no financio a nada ni a nadie, mi opinión no tiene más relevancia de la que puedan darle mis amigos y conocidos, que son tan anónimos como yo. No soy una estrella, no domino los medios, no acaparo portadas, micros, artículos de opinión....No cuento, no importo, no decido.
Pero tengo voz, y tengo voto. Y pienso, y analizo, y opino. Y puedo estar de acuerdo con vosotros o discrepar frontalmente. Y pienso hacerme valer de cualquier medio que amplifique mi voz. Porque si no es amplificada, si no retumba, no llegará ni en forma de eco a vuestros oídos. Porque os habéis empeñado en instalaros tan arriba, tan lejos de nosotros, los ciudadanos de a pie, y hacéis tanto ruido, que tendré que gritar mucho y con mucha fuerza para que me prestéis atención.
Os voy a contar algo sobre mí, porque creo que es de buena educación presentarse. Me llamo Jose. Soy profesor, de secundaria, interino. Procuro hacer mi faena con mejor o peor destreza, aprendo cada día un tanto y, a pesar de las dificultades, creo que me salgo con la mía. La educación pública tiene cosas buenas y cosas malas. Nos iguala a todos, o al menos, debería ser así. Facilita que cualquiera, independientemente de su procedencia o ingresos, adquiera unos determinados conocimientos. Y me siento orgulloso de ayudar a que alumnos diversos y con diferentes necesidades aprendan, se desarrollen. Me siento orgulloso de poder decir que ayudo a formar ciudadanos: activos, curiosos, implicados, ilusionados. La parte mala? La falta de ayudas, la masificación en las aulas, la falta de personal..... Cosas que podrían solucionarse con dinero. Con ese dinero que sale de mis/nuestros impuestos. Ese mismo dinero que dirigido a la sanidad ha hecho posible que el padre de mis dos amigos tenga hoy un riñón nuevo, una vida nueva. O la madre de una de mis amigas. O una tía, hace años. O que hace posible que los medicamentos cuesten mucho menos de lo que en realidad valen. O que ayuda a que se investigue ( poquito, no tanto como querríamos ), convirtiendo a nuestros médicos en los mejores del mundo, o a soñar con que algún día el cáncer, el alzheimer y tantas y tantas enfermedades tengan cura. Siempre me he sentido orgulloso de formar parte de un país que cuidaba y priorizaba su estado del bienestar, que entendía que invertir en la cosa pública, que priorizar el interés general por encima del particular, a la larga, nos hacía mejores a todos. A ricos y a pobres. A los que mandan y a los que no mandamos. A lo que toman las decisiones y a los que las "sufrimos". Hasta ayer....
Ayer leí en todos los medios que estáis de acuerdo en cambiar la constitución, la carta magna, tan sacrosanta e intocable que cada vez que alguno de nosotros nombra siquiera la posibilidad de retocarla, de transformarla, de adaptarla, se ve casi vilipendiado por los que la custodiáis. Y que además lo hacéis casi de tapadillo, a golpe de decreto, sin pedir nuestra opinión. Y para qué? Para poner techo al gasto público. Para conseguir el por vosotros tan añorado "déficit cero". Sin tener en cuenta si el dinero destinado a lo público, a lo de todos, es el suficiente o no. Atendiendo más a los intereses de los mercados que al de los ciudadanos que alguna vez confiamos en vosotros para dirigir el país. Cuando la crisis estalló, cuando empezasteis a aplicar o a reclamar medidas, a los ciudadanos nos tocó apretarnos el cinturón. Nos tocó hacer esfuerzos. Vimos como muchos de nuestros amigos y compañeros perdían el trabajo. Y también vimos como los más ricos, los que más tenían, no sólo no perdían poder adquisitivo, sino que eran los destinatarios de las grandes ayudas. Y callamos porque confiamos en vosotros, porque a lo mejor esa era la solución. Y cuando nos dimos cuenta de que nos habíais estafado, de que no pensabais hacer nada por ayudarnos, tan ocupados como estabais por alimentar la codicia de los mercados, y tomamos nuestras calles y nuestras plazas nos enviasteis a la policía. Y nos volvisteis a mentir diciendo que no había dinero, pero no os importó gastaros 50 millones en la visita del Papa....
Tengo tantas preguntas por haceros, tantas propuestas, se me ocurren tantas y tantas alternativas.....Y aunque sé que no va a servir de nada, no me rindo, y alzo de nuevo mi voz, e intento que se me escuche, que se me tenga en cuenta. Porque sé que no estoy solo. Porque sé que no soy el único. Porque siento que esto no me afecta a mi solo, que nos afecta a todos. Porque defiendo lo público, lo mío, lo nuestro, lo vuestro, lo de todos. Porque de seguir por este camino no os sorprendáis de que la ciudadanía, de que nosotros, os demos la espalda. Que caminemos sin teneros en cuenta. Que tomemos nuestras propias decisiones. Podéis obstinaros en decir que nos representáis, que sois el resultado del juego democrático, que las reglas están hechas así. Las reglas? Esas que cambiáis a vuestro libre albedrío? En aras de vuestro propio interés? Sin tener en cuenta nuestra opinión y nuestras necesidades?
No pretendo extenderme más. Sólo, proponeros algo, un envite democrático. Presentad la propuesta, escrita, detallada. Hace que llegue a todos nosotros. Y someterla a debate público. A referéndum. Demostrad que sí creéis en la democracia, que de verdad la protegéis. Y aceptad el resultado de los ciudadanos. Porque si no, el poco crédito que aún conserváis se desvanecerá como el humo.
Se despide atentamente el ciudadano indignado,
Jose Azuaga.
lunes, 22 de agosto de 2011
DECLARO QUE SIENTO Y ESTOY VIVO.
martes, 16 de agosto de 2011
MI NOCHE SABE....