sábado, 20 de marzo de 2010

MICRORELATO 18: LUCÍA-ALBERTO ( Y EL MIEDO )

La libertad está en ser dueños de la propia vida. -Platón-


El miedo de Alberto

Tal vez nunca sepa por qué, qué razones me han llevado hasta este lugar donde mi brújula ha dejado de funcionar, donde sólo siento premura por saber qué, por saber cuándo, por saber sí. Sólo soy Alberto, encerrado bajo la máscara del grito de Munch, el grito silenciado, el deseo evaporado de mil noches de insomnio. Vuelve el matemático que creía extinto, o como mínimo encerrado, lejos. De nuevo me había vuelto a sentir intocable, de nuevo él ha vuelto para demostrarme que mi búsqueda, lejos de acabar, es un bucle continuo, espacio-tiempo plano, indivisible, inapelable. Sigo enfrascado en resolver el dilema de los decimales de Pi, eternos, imposibles de alcanzar. Mientras más descubro, mientras más corro en pos de la solución final, más lejos aparece. Sigo oteando desde mi ventana el paisaje. Sólo veo una pradera árida, infinita. Se pierde la vista, entre dilemas plantados a un lado y otro del camino, cubriendo como malezas el suelo en el que crece la verdad, esa verdad, mi respuesta.
Me había permitido soñar con el sol, fuente de calor que alumbrara mi vida, que hiciese crecer ese algo que no sé o no me atrevo a nombrar. Baldío intento. Soy un hijo de la luna, un producto del sueño terrible de una noche oscura. Mi sitio sigue siendo éste. Por más que lo intente, por más que me lo proponga, la materia de la que están hechos mis átomos se rebela, protesta, se sacude para adquirir su obstinada forma original. Huye la luz, huye Lucía. O quizás es que mi materia oscura no deja que la luz me llegue. O quizás es que no se interpretar esta melodía. O, simplemente, me niego a ver la verdad, a leer entre lineas, a resolver el enigma. Porque algunas respuestas duelen. Porque algunas preguntas son afiladas como cuchillos. Porque el miedo es mejor compañero que la fría losa de la verdad.

El miedo de Lucía.

Me llamo Lucía. Corro siempre hacia adelante. Huyo de la luz que yo misma emano, de esa luz con la que ciego, de esa luz que me impide ver. Corro a ciegas, eternamente perseguida, sin pausa. No me puedo permitir ser verdugo. No de nuevo. No con él. Ya fui víctima. He estado demasiado tiempo presa de mis circunstancias, la puerta de entrada del DOLOR en mayúsculas. Soy la nueva Casandra: predigo los finales con exactitud y nadie me quiere creer. Se cuál es mi esencia, mi materia innegable: esa luz que tanto gusta y que a mí me quema las retinas. Quiero que la luz estalle, me quiero convertir en una enana blanca y extinguirme poco a poco, para luego renacer en forma de energía y viajar libre de cargas y de cargos.
Por eso huyo de Alberto, por mi miedo a cegarlo, por no marchitar lo bueno que hay en él. Y no me planteo si lo más sencillo es quedarme a ver que pasa, no se me pasa por la cabeza que quizás me guste, que puede que todo vaya bien y fluya. Que a lo mejor lo más fácil sea descolgar el teléfono y decirle “ven y arrópame”. Que a lo mejor con el paso del tiempo la luz se diluya, y ya no ciegue, y que de ella sólo quede su calor. Que posiblemente sea yo la que no quiere ver la luz. Y que, con toda probabilidad, este jardín de aquellos frutos que sueño cada noche.

domingo, 7 de marzo de 2010

ILP: FARSANTES Y MENTIROSOS.

Cuando descubrí la iniciativa de la plataforma ILP: PROU no pude más que entusiasmarme. Una iniciativa por la abolición de las corridas de toros en cataluña que no partía de ninguna organización política, ni de nadie vinculado directamente a ninguno de los grandes partidos tradicionales. Era bonito, creaba ilusión, parecía real. Así que me sume a la campaña, firmé a favor de llevar la iniciativa al parlamento, me adherí a su grupo en facebook, y procuré que gran parte de mis contactos conociesen la iniciativa y tomasen partido de ella. A finales del año pasado, la gran respuesta ciudadana consiguió que el Parlament de Cataluña aceptase a trámite el debatir y votar la creación de una ley ( no la única en el estado, ya que Canarias es, desde hace tiempo, antitaurina ) que derogase y prohibiese de una vez para siempre esa forma de manifestar los instintos más sangrientos de algunos de nuestros conciudadanos. Como siempre, el debate se vivió intensamente en la calle, entre aquellos que consideramos el toreo como un asesinato bárbaro y sin sentido de un animal, y los que ven en ello una liturgia cultural, artística y emocionante. También, como siempre, la España cerril y cavernaria salió en tropel a defender algo que ellos consideran parte de nuestra cultura, algo necesario para entender la identidad española. Por suerte, esta vez la otra España, esa que desea pasar página y ser de una vez por todas europea y vivir en un pais normal y civilizado, también dejó oir su voz y aplaudió la iniciativa de la Plataforma antitaurina.
Como algunos sabeis, estos dias se está debatiendo en el parlamento si crear o no una ley que prohiba la tauromaquia en territorio catalán. Expertos en el tema de ambos bandos mantienen un encendido debate, argumentando a favor o en contra de dicha prohibición. Nuevamente la derecha españolista, cuya imagen representativa es la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha encendido el debate, llevando al terreno identitario la abolición o no de las corridas de toros. Así, el nacionalismo español identifica como buenos españoles a aquellos que se posicionan en contra de la prohibición del toreo, y como malos españoles al resto.
Yo, ingenuo de mí, creía que esa manía de atribuir identidades más o menos falsas a la tauromaquia era una manía de la derecha, y que los miembros de la plataforma impulsora de la iniciativa estaban al margen de todo ello. Hasta que ayer leí en El Periodico de Catalunya que la ILP no incluirá los populares "Correbous" que se celebran en las Terres de l Ebre. Para quién no lo sepa, un Correbou consiste en asediar, marear, maltratar y humillar un toro o una vaquilla para diversión de las gentes de los pueblos donde se celebran estas fiestas. La mayoría de veces, a los toros se les ata en los cuernos dos enormes penachos impregnados en líquido inflamable, a los que se les prende fuego para añadir emoción a la supuesta diversión. Para quien necesite más datos, recomiendo la visión de este video.
Entonces, que yo me entere: las corridas de toros son una salvajada, pero los bous embolats y el resto de festejos de correbous, no? Qué pasa, que en este tipo de festejos se anestesia a los toros y en las corridas tradicionales no? O es que tengo que empezar a pensar que a lo mejor unas fiestas donde se humille a animales son buenas y otras no? Tendrá razón la impresentable de Esperanza Aguirre cuando afirma que todo es una maniobra del independentismo catalán? Para ésto tanto ruido, para hacer las cosas a medias?
Yo, por mi parte, señores impulsores de la campaña, sólo tengo una cosa por deciros: Sois unos impresentables, unos mentirosos, demagogos, cobardes, partidistas. Devolvedme mi firma, ya no quiero formar parte de ella. Y dimitid, o aclarada por qué unos toros son malos para morir en una plaza pero a otros los dejaremos sufrir por las calles.

lunes, 1 de marzo de 2010

MICRORELATO 17: ANITA

- Entonces... de qué has dicho que trabajas?
La habitación no deja de sorprenderme, ahora que la luz del día la ilumina. La cama es grande, de dos metros por dos metros, diría, con un enorme cabezal de hierro que la preside ( lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido "altar del amor", me debo estar haciendo mayor ). Sábanas blancas, almohadas blancas, cojines blancos tirados en el suelo. Todo muy virginal y muy puro, si no pensamos en la intensidad de las acometidas de ayer por la noche y en un enorme retrato de Anita ( me dijo que prefería que la llamase así ) desnuda, voluptuosa, entregada y rendida a los placeres carnales. Retrato en blanco y negro con sus ojos azules brillantes coloreados ( no es para menos, los ojos de Anita deberían ser un problema de estado ), la boca entreabierta y la melena oscura que apenas si acierta a tapar sus pechos. En el techo, un enorme espejo, en el que veo reflejado mi pene exhausto. "Hay para estarlo, verdad?" -pienso. Y mi mano se conduce instintivamente a mi entrepierna, con afán de acariciarla, como si la mera visión de mi sexo me provocase un afán de ternura casi infantil. "El centro del universo masculino y vuestro gran problema" - dice mi amiga la profesora.
- Cuál es tu trabajo, Anita?
- Reciclo sentimientos enquistados. Los extraigo de las profundidades cerebrales, con paciencia y mucho rigor, y limpio las zonas oscuras. Tiene un acento extraño. " Soy medio Lituana, medio Estonia, pero llevo ya en Barcelona tres años. Vine a hacer de traductora, hasta que ellos me convencieron de cuál era mi cometido".
- Ellos?
- Sí, la gente para la que trabajo.
-Y que, por supuesto, no me vas a decir quienes son, claro...
-Supones bien, mein Herr.
Decir a estas alturas que estoy completamente prendado de Anita es una obviedad. Y eso que está loca, es extraña, y su conversación está plagada de puntos suspensivos, de espacios en blanco que no oso intentar revelar. Pero así soy yo, el perfecto incumplidor de reglas, incapaz de sustraerme a esa luz extraña que a veces ( demasiadas, sí ) se enciende en mi cerebro. Yo no controlo, no domino. Supongo que intento paliar mi oscuridad. O, que, simplemente, no aprendo.
-Explícame como haces eso de... reciclar, has dicho?
-Luis, no estoy loca. Lo mío es un trabajo serio. Y tristemente real. No quieras saber la cantidad de gente con zonas oscuras que hay en esta ciudad. Como tú, por ejemplo.
-No pienso que estés loca. Pero reconocelo, Anita, suena extraño. Y yo no tengo zonas oscuras
Cabe decir que lo último lo digo con muy poca convicción.
-Sí lo piensas. Lo leo en tus ojos. Ni siquiera me hace falta entrar dentro de tí para saberlo. Pero sé que lo de S. aún duele. Y está enquistado.
-Cómo demonios sabes....?
- Te lo he dicho, es mi trabajo. Yo lo sé TODO.
Fuera empieza a caer la lluvia. Repiquetea contra los cristales,cantarina. Dentro el silencio es denso, pesa. Y las paredes se tiñen con el rojo oscuro del dolor.
- Entonces, estás aquí por trabajo? Es eso, verdad? Vienes a ayudarme.
- No puedo trabajar con la gente que me gusta Luis. Y tú me gustas. Pero no puedo evitar sentir eso. No puedo ayudarte, al menos no de la forma que sé. Tendrá que ser todo natural. Si quieres, claro.
Y sí quiero. Y sí sigue pesando la losa de S. Y sí, sigue habiendo zonas oscuras, demasiadas. La mayoría de ellas tan viejas que ya se confunden con el paisaje cerebral. Soy inaccesible, incluso para Anita. Pero quiero probar, necesito probar.
-Entra, Anita, ponte cómoda. - le digo con tristeza- Y se paciente. Este trabajo te va a llevar tiempo, y puede que te duela y te desgaste.
Veo algo en los ojos de Anita que no había sabido leer hasta ahora. O que quizá no estaba. Resignación. Conozco esa mirada. Me la encuentro en el espejo demasiado a menudo. Vuelve el monstruo. Espero no devorar a Anita.

Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...