Dicen los que entienden que la economía española ha tenido un infarto, no mortal, pero que sí la dejará maltrecha durante una larga temporada. Así que los doctores de la economía recomiendan que se tome un descanso, que realice los mínimos esfuerzos posibles y que durante una temporada, y siempre siguiendo los consejos de los médicos, se mantenga a dieta estricta. Es por eso que Zapatero ha accedido a ese famoso recorte de 15000 millones de euros, para salvar la economía española de una muerte segura y de que el cadaver sea devorado por los buitres del capitalismo neoliberal.
El problema de la economía española es que ha sido atendida siempre por los mismos doctores: esos que igual mandan un juez a dictar sentencias bajo el mar como rinden culto y pleitesía a la dictadura franquista. Los mismos que patrocinan ligas, equipos de futbol, coches de carreras o la información meteorológica en la mayoría de las cadenas. A sabiendas que nadie te entiende mejor que quién te ha parido, nuestra económía ha encontrado en estos sabios la protección y el cariño de un padre, ése al que se le debe un respeto por ser quién es o por lo que aparenta ser. Así, a estas alturas, cuestionar las recetas de nuestro médico de toda la vida, nos puede parecer poco menos que un sacrilegio, de esos que se pagan con purgatorio o, lo que es peor, con la candidatura a alcalde del PP en Errentería.
Por eso, de poco sirve que a la economía española le digamos que en realidad no está tan enferma, que existen terapias alternativas a las propuestas por el comité de cardiologos, que no hace falta ponerse a dieta estricta. Que a lo mejor, el problema no es lo que come, sino lo mal repartidas que están las calorias. Que si te quitas de dotar de ingentes cantidades de euros a la iglesia, metes mano a las sicav, cambias el modo en el que los impuestos se recaudan en España y te pones a luchar contra el fraude, pero en serio, no como se ha hecho hasta ahora; igual salvamos los muebles, y poco a poco se va encontrando mejor, incluso con más salud que siguiendo las anteriores fórmulas. Que si deja de confiar ciegamente en su médico de familia, tan poco original que copia burdamente las recetas y fórmulas de los médicos extranjeros, a lo mejor encuentra que otra vida más sana es posible.
La práctica (palo palito paloé)
Hace 1 año
