lunes, 14 de febrero de 2011

Y DIGO YO.....

Dos ejemplos, de dos sociedades diametrálmente opuestas, con sistemas de gobierno diferentes, pero que convergen en una capacidad de respuesta civil cuanto menos sorprendente: Islandia y Egipto ( o Túnez ).
Leo en la columna diaria de Nacho Escolar en Público cómo se ha gestionado la crisis financiera y, bajo mi punto de vista, moral y social, en Islandia. Un país cuyos gestores, tanto los económicos como los políticos, habían arruinado al jugar con el dinero de la gente a la ruleta económica internacional, acorralados ahora por la justicia, que lejos de mantenerse dormida y al margen como la española, se implicó, buscó a los responsables de la debacle, los detuvo y a los que no, puso en orden de búsqueda y captura. Un país que aceptó que un gobierno cayese en pleno, un estado cuyo nuevo gobierno preguntó a la gente de la calle si pasaban o no por el aro de someterse a los designios del infame FMI, un país, en resumen, que en vez de insuflar dinero público a la banca, arruinando así a las clases medias y bajas, decidió hacer lo más sencillo: dejar caer a los bancos y nacionalizarlos. Por cierto, está previsto que Islandia crezca el año que viene, y no se ha terminado el mundo porque el estado haya comprado los bancos.
Egipto/ Túnez: Dos países árabes, sometidos a férreas dictaduras, bien vistas y consentidas a ojos de occidente, se alzan y hacen que sus dos regímenes caigan, se derrumben, y que incluso aquellos que aplaudían fervorosamente a los antiguos dirigentes tengan que claudicar y aceptar la decisión de ambos pueblos ( las caras de Obama, de los dirigentes de la Unión Europea y, sobre todo, del gobierno de Israel eran un poema ). Contra lo que muchos puedan pensar, ambas revueltas, o revoluciones, tienen su origen en el mismo lugar: una crisis económica que ha hecho que incluso aquellos que parecían más anestesiados hayan decidido que era hora de actuar y de cambiar algunas cosas. Aquel lema tan viejo del socialismo que decía "el poder reside en el pueblo"... os suena?
Y digo yo: qué tiene que pasar para que los 40 y tantos millones de españolitos, puteados, sin trabajo, con recortes en gastos sociales promovidos por un gobierno que se dice socialista y de izquierdas y que encima nos quiere hacer creer que dichos recortes son progresistas, viendo cómo los bancos se ríen en nuestras propias narices mientras muestran sin el más mínimo disimulo los estupendos dividendos obtenidos con nuestro dinero, ese que tenía que agilizar el "flujo de crédito para los hogares y las pymes", en fin, repito, qué tiene que pasar para que este puñetero país se levante de una vez de la siesta y pida responsabilidades a los que de verdad las tienen? O es que tiene que salir Belén Esteban por T-5 y aconsejarnos cómo iniciar una revolución?

martes, 8 de febrero de 2011

TE GUSTA CONDUCIR?

Pasé de sacarme el carnet con 23 años, casi por el qué dirán, y no tocar el coche durante los diez siguientes, a tener que conducir sí o sí. O sea, de 0 km en el cuadradito del haber, a patearme casi 1000 km semanales en mi periplo por carreteras valencianas. Ya fuese por eso, o ya fuese porque como decía el tipo italiano de la tónica, te gusta, pero no lo sabes , empecé a sentir una suerte de placer extraño en el hecho de abandonarme en los brazos ( mecánicos, pero brazos ) de un coche, de poner música, cuanto más alta, mejor, de tragar kilómetros y kilómetros por autopistas y carreteras y de concentrarme en conducir y en pensar, en pensar y en conducir( prometo que se pueden hacer ambas cosas a la vez ).
Por lo tanto, me encanta cualquier plan en el que coger mi coche esté incluido , sobre todo ahora que conduzco uno con cara y ojos. Me excita la idea de conducir unas cuantas horas por caminos de asfalto, creo en mi cabeza playlists de canciones con las que conducir aumenta su placer, e incluso de un viaje más o menos largo se pueden extraer parágrafos que adornarán futuros cuentos. A propósito de ello, tengo pendiente un cuento que tenga el conducir como hilo "conductor", si se me permite la repetición.
Con un par o tres de rutas ya en la cabeza para las próximas semanas, un viaje a través de la península para llegar al pueblo incluido, pienso seguir disfrutando de una de esas pocas cosas que se pueden hacer acompañados, pero que por hacerlas en soledad no disminuyen su placer.

Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...