lunes 22 de agosto de 2011

DECLARO QUE SIENTO Y ESTOY VIVO.


Si de repente abandono la esclavitud del silencio
y decido leer en voz alta, más allá de entre las líneas,
con voz clara y firme, en ese idioma universal que tan bien conocemos.
Si por un casual decido respirar aire nuevo,
abrir ventanas, dar luces nuevas a mis viejas paredes
que daban cobijo a insectos y hongos.
Si decido unilateralmente ser luz de otoño,
ser cielo azul, fresco, inmenso, bóveda soñada,
sol dorado, tiempo añorado y deseado.
Si me visto de noche estrellada, de luna de argento,
si me adorno de viento y de furia de mar,
si arremeto con la fuerza de mis elementos.
No penséis en pararme, no oséis encerrarme,
pues no hay jaula para aquel que vuela sin alas,
ni barrote para el que maneja con brío su destino.


Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...