martes, 2 de junio de 2009

REDONDO, SEXY Y EUROPEO.

Dice el Estatut que es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña. Apostillan algunos que lo es aquel que ama a la tierra. Añado yo que es un catalán de pura cepa el que cumple dos reglas básicas: ser un "ploramiques" y deleitarse en la contemplación del ombligo propio. Lo digo sin afán de crítica, y obviamente, metiéndome en el saco. La herencia de 23 años de Pujolismo fue el creernos el cuento de la lechera de Convergència: que a pesar de lo que digan no somos España, que los aires mesetarios no penetran en Catalunya, que si algo falla, la culpa siempre será de "Madrit" y que en la contemplación del ombligo encontraremos nuestro particular "modus vivendi". Dichas así las cosas, y repetidas hasta la saciedad por toda la corte de "palmeaespaldas" e "informadores", te lo acabas creyendo, y te convences a tí mismo que sí vives en Europa, que eres un estado más de la unión, que haces las cosas bien. y que si falla algo, siempre nos quedará Madrid. Puro Matrix, vamos, porque cuando te tomas la pastillita roja te das cuenta que el aire de modernidad europeista se queda atascado en los Pirineos, y que para lo bueno o para lo malo, seguimos siendo el culo del mundo civilizado.
Y si no, que se lo pregunten a los usuarios de cercanias, a los usuarios de autopistas colapsadas, a los que utilizan la sanidad pública, a los que nos echamos a temblar cuando nos dijeron que las nominaciones de este próximo curso para el personal interino se harían de manera telemática....
Lo más gracioso del caso es que cuando gobernaba Convergencia la culpa era de esos españolistas de Madrid. Y ahora, que gobierna el PSC (partido estatalista para muchos), la culpa sigue siendo de los mismos putos españolistas. Eso sí, mi ombligo no deja de ser redondo, sexy y, sobre todo, muy europeo. Como el de los españoles, vamos.

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