lunes, 23 de marzo de 2009

POCA MEMORIA, COÑO

Me cuentan una curiosa historia:
"Tardé casi un dia entero en cruzarme toda la península para llegar hasta Barcelona. Cuando me bajé del tren, todo el mundo me miraba raro. No diré que con odio, pero sí con cierta animadversión. como con desconfianza, sin saber exactamente cómo tomarse mi venida a estos lares. Tenía un conocido, un tío mío del pueblo, que vino a buscarme a la estación y me explicó como funcionaban las cosas por aquí. Me explicó que había una lengua diferente, que me podía quedar unos cuantos dias en su casa, pero que tan pronto como consiguiese un trabajo, debería buscarme una casa, ya que en la suya se apelotonaban dos familias. Esto no es como en el pueblo- me dijo- pero si te espabilas saldrás adelante. Efectivamente, me espabilé, encontré un trabajo en una obra que se estaba empezando (por aquel entonces, trabajo y miseria sobraban a partes iguales) y a base de trabajar, logré salir adelante. Al poco se vinieron mi madre y mis hermanos pequeños, y nos mudamos a una casa algo mayor, sólo para nosotros. Estaba un poco harto de compartir cuarto con desconocidos, no todos ellos buenos. También fui aprendiendo la lengua del país, poco a poco, y empecé a conocer a gente buena y a gente que no lo era tanto, gente de aquí y gente de allí. Muchos que vinieron conmigo no tuvieron suerte y se volvieron al pueblo al cabo del tiempo. Otros, se pensaron que todo el monte era orégano, y empezaron a hacer el capullo, delinquiendo y dando mala fama al resto de nosotros. Un buen día, conocí a la que es mi mujer: trabajaba en la misma fábrica que yo. Ella era autóctona, hablaba la lengua del país, igual que toda su familia. Al principio les pareció un poco raro que alguien que no tuviese sus orígenes estuviese con su hija, pero al tiempo se acostumbraron a mi presencia, y me trataron como a uno de los suyos. Cabe decir que yo me integré todo lo que pude, sin olvidar de donde venía, pero teniendo claro hacia donde iba. Luego tuve a mis hijos...y el resto, ya lo conoces... Te explico esta historia para que veas que nosotros también sufrimos, que venimos todos aquí para mejorar, para hacernos grandes, y para engrandecer la tierra. Por eso me cuesta creer que muchos de los que vinieron conmigo en aquel tren, vayan diciendo ahora pestes de los pobres chavales que montados en un barcucho se juegan la vida en el estrecho todos los dias, o de los que dejan atrás una casa, una vida, y un continente, para dar de comer a los suyos."
La historia me la explica un conocido mio, pero podría ser la de mi padre, la de mis tios, la de los padres de muchos amigos... A veces un poco de memoria no viene mal para cerrarle la bocaza a más de uno.

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