miércoles, 29 de julio de 2009

MICRORELATO 8: SILVANA O LA CAZADORA DE PIES.


Retrataba los pies de sus amantes. De todos, sin excepción alguna. No era fetichismo, o al menos eso me contó mientras sacaba fotos de los míos.

-Son horribles, tía. De verdad quieres fotografiarlos?

Me miró con una sonrisa, apartó la cámara y me besó. Luego puso mi pie izquierdo entre sus manos. Lo acariciaba como quién mima a un cachorro, y sus dedos reseguían la forma de mis tobillos.

-Sabes que tienes pie polinesio? -me dijo.

-Lo dices por el tribal? Hace tiempo ya que me lo hice. Es una representación de la sabiduría.

-No, tonto. Hablo de la forma de tus pies. Fíjate, tienes los dedos prácticamente del mismo tamaño. Me gustan, no he visto muchos así..

-Creo que eres la primera chica que me dice eso. Pensaba que te interesaban más otras partes de mi anatomía...

Me sacó la lengua y se dirigió a un armario en la otra punta de la habitación. Mientras se movía, de espaldas a mí, no dejaba de preguntarme si ésta sería la definitiva. Me gustaba, y no sólo por su físico. Había conseguido follarse mi cerebro, de tal manera que no había dejado sitio para nada ni para nadie más durante todo aquel fín de semana. "Joder"-pensé-" la has cagado, macho. Si no te vuelve a llamar, o si te dice que lo ha pasado muy bien, pero que no hay espacio en su vida para tí , te va a doler".

Cuando se dió la vuelta llevaba un álbum en la mano. Se sentó a mi lado y mientras encendía un porro a medio fumar, fue pasando las páginas. Tenía cientos de fotos de pies, de otros tantos amantes. Pies masculinos y femeninos, pies retratados en blanco y negro o en color. Era una auténtica antología del pie, en todas sus formas y colores.

-"A tí te corresponde este espacio". En letras amarillas, en la parte superior de la hoja, había escrito "Pies Polinesios". Apenas había diez o doce pares retratados, todos con una fecha debajo, y una breve nota descriptiva. El espacio que señalaba era el último por ocupar, justo después de unos pies de chica con uñas pintadas de negro, y con varios anillos decorando los dedos.

- Cuántas fotos hay? -Y mientras se lo preguntaba, algo oscuro se removió dentro de mí, y sentí vergüenza por probar el veneno de los celos.

- 150, contando los tuyos. Llevo desde los 16 retratando pies. 20 años. Toda una vida. Pies egipcios, griegos y polinesios. Las tres divisiones. Me faltaban los tuyos. Ahora creo que puedo poner fín a mi obra.

- Y eso?

- No creo que seas tan tonto como para no saber la respuesta, aunque si la quieres oir, tendrás que pedírmelo.

- La quiero oir. Ye te lo he pedido, te toca.

-Me gustas, Julián. Me gustas mucho. Tanto como yo a tí. Y no pongas cara de circunstancia, se te ven las intenciones. Eres transparente, claro como el agua. No esperaba menos de este fin de semana, de nuestra primera cita. Sabía que algo se iba a sellar, si no para siempre, sí para largo.

Luego cogió un Pilot, y en el lugar donde pensaba colocar la foto de mi pie escribió: "Julián. Barcelona. 17/01/09. El "Pie". Y sentí como un chorro de calor me arropaba.

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2 comentarios:

diehand dijo...

hola, anda que no tenías ganas de escribir lo de, y cito textualmente " había conseguido follarse mi cerebro", eh pillín...

Medias dijo...

Si es que no se te puede contar nada... Cualquier información tonta te sirve para un post :P

Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...