martes, 30 de diciembre de 2008

LA MEMORIA DE LOS PECES

“Querido Dios, por favor, dime de una vez por todas: ¿Qué fe es la correcta? ¿La católica romana, la protestante, tal vez la judía o acaso la musulmana? y Dios en esta historia contesta: ‘’’Si te digo la verdad, hijo, no soy religioso, nunca lo he sido, ni siquiera estoy interesado en la religión’”.
Amos Oz, escritor israelí premio Príncipe de Asturias de las letras.
No se muy bien por donde atacar este post. Escribo desde el dolor y la rabia que me produce ver cualquier exterminio de población humana, pero no puedo evitar tomar partido por uno de los dos bandos. Hay un dicho que reza: no sirvas a quien sirvió, no pidas a quien pidió. El pueblo de Israel, perseguido durante siglos y masacrado por el loco de Hitler durante la segunda guerra mundial debería saber mejor que nadie que es ser un paria, que es que te persigan y te intenten exterminar. Pero la lección, por lo visto, no ha sido aprendida. No puedo quedarme callado e intentar justificar lo que los medios se empecinan en llamar "ataque preventivo". No negaré que Hamas ha deseado y buscado esta guerra tanto como los radicales judios. No pondré en duda las agresiones sufridas por la población civil por parte de radicales palestinos. No olvidaré ni justificaré la muerte de niños israelís en matanzas indiscriminadas. Pero que nadie se llame a engaño: esta guerra la empezó el estado de Israel, y si los propios habitantes de dicho estado no escriben un punto y final a años y años de odio transmitido de generación en generación, nadie podrá hacerlo. Estados Unidos no va a mover un dedo por nada que vaya en contra de los intereses judios, la Unión Europea, como siempre, se duerme en los laureles (condenamos, pero miramos para otro lado).
Me niego a aceptar lo que está pasando. Me niego a creer las mentiras de los fanáticos religiosos de uno y otro bando. Porque no me creo que un Dios, en su sano juicio, permita guerra alguna en su nombre, por muy santa que sea.

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