lunes, 22 de diciembre de 2008

MIEDO

Por qué nos da tanto miedo decir te quiero, pedir perdón, reconocer errores, admitir carencias..? Por qué acostumbramos a infravalorarnos? Por qué nos sonrojamos cuando alguien admite públicamente que algo de lo que somos o hacemos le gusta?
Desconozco completamente el perfil del lector de este blog (dando por hecho que alguien lo lee, claro), pero no estaría de más que alguien respondiese a estas preguntas. Poco frecuentemente, y menos cuanto mas viejos nos hacemos, somos capaces de decir en voz alta aquello que pensamos. ¿Tanto cuesta reconocerse a uno mismo ante los demás? ¿Qué tiene de malo admitir el ser muy capaces en algunas cosas y menos capaces en otra? Si algo bueno tienen los niños es su capacidad para decir lo que piensan, para reconocerse delante de ellos mismos y de los demás. La experiencia, los errores, y sobre todo, el daño que algunas personas nos infligen, nos "obligan" a crearnos un escudo protector, un cristal blindado, que nos mantiene a salvo, pero que deforma la imagen de lo que somos. Apelo al niño que llevo dentro para poder seguir manteniendo lo que soy delante de los que quiero y me importan. A todos y a todas, os digo gracias, perdón y os quiero. Y me comprometo a luchar contra las convenciones y los miedos para mostrarme tal y como soy.
Recomiendo la lectura del libro "Ya no sufro por amor", de Lucía Etxebarría.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

yo tambien te perdono. un abrazo. tuyo siempre, quien ya sabes.

Anónimo dijo...

Lo peor que le puedes hacer a alguien es quitarle la careta...por eso no somos tan sinceros como debieramos.

Don Alde

Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...