Recibo un mail de alguien a quién no conozco, contándome una historia que por desgracia me es conocida. Me pide que hable sobre ello en el blog, y me da permiso para publicar su historia siempre que cambie algunos detalles. La historia dice así:
Era un domingo cualquiera, ni mejor ni peor que otros. Por mi trabajo (soy wedding planner), suelo tratar con mucha gente, y es sobre todo en primavera y verano cuando más trabajo tengo. La gente siempre elige las mismas fechas para casarse, y el dia de la boda es un dia de muchos nervios, así que mi misión es que todo sea perfecto. Soy buena en lo que hago, me exijo mucho a mí misma, porque se que de mí depende la felicidad de mucha gente. Y eso, no tiene precio.
Decir que él trabajaba para mí no sería exacto, pero sí que formaba parte de mi equipo. Era, y supongo que seguirá siendo, un excelente profesional. Buen camarero, atento, conoce bien su trabajo y lo desarrolla a la perfección. Nos conocimos al poco de . llegar yo a la empresa. Me tocó tratar con él en varias ocasiones, y siempre se mostró discreto y muy profesional. Un buen día nos pusimos a hablar después de terminar la faena. Me propuso ir a tomar una copa y yo acepté. Aquella misma noche acabamos en mi casa follando como locos. Me gustaba como era, la atención que me prestaba, que se desviviese por gustarme. Así que al mes le propuse que dejase su piso compartido y se viniese a vivir conmigo. Fueron dos meses muy buenos, excelentes. Compartíamos muchas aficiones, trabajabamos muchas veces juntos, nos reíamos. Todo eran detalles, nada hacía presagiar lo que vino después..
Un buen día llegué contenta a casa. Me habían ascendido a ayudante del director. Más responsabilidades, más presión, pero también mas posibilidades profesionales y mejor sueldo. Mi primer cometido como ayudante era ir a la feria de novios que se celebraba en Valencia. Me moría de ganas por que llegase y poder celebrarlo juntos. Cuando cruzó la puerta, le salté encima y empecé a besarlo. Le conté todos los detalles, y cuando acabé, al observar su reacción, vi que algo no andaba bien. Le pregunté si no se alegraba por mí y me dijo que sí, pero yo sabía que mentía. Después de insistir, me contó lo que le pasaba. El jefe es un gilipollas, me dijo, y su especialidad es acostarse con todas sus ayudantes. Yo me reí, le dije que conmigo no se iba a acostar porque a quién yo deseaba era a él. Sonrió forzadamente, y ahí quedó todo. Por lo menos durante esa noche, pero ya nada fue igual. Supongo que en aquel momento ya debería haber notado algo, pero reconozco que me complacían sus celos. Me hacían sentir deseada, y no creo que eso sea algo a lo que nadie haga ascos. El resto de la semana pasó como una exhalación preparando la feria. Muchas más horas de trabajo, pero quería quedar bien en mi primera misión. Así que muchas veces cuando llegaba él ya estaba durmiendo, o yo llegaba tan cansada que apenas si pasaba directamente por la ducha y me iba a la cama. La noche antes de mi viaje a Valencia pude salir un poco antes del trabajo. Mi intención era irnos a cenar, y pasar el resto de la noche en casa, dedicándonos mimos. Cuando llegué a casa no estaba, y tenía el móvil desconectado. Le deje un mensaje pidiéndole que me llamase y me dispuse a planear la noche. A eso de las diez lo volví a llamar, y como seguía teniendo el móvil desconectado, decidí llamar a su empresa. Me dijeron que no había aparecido en todo el día, que había llamado para decir que no se encontraba bien. Apareció a las dos, o dos y media. Venía borracho, Yo estaba en la cama, me había quedado dormida repasando unos informes. Asustada, le pregunté dónde había estado..y se desató la bestia. Empezó a gritar, a decirme que quien cojones me creía yo para controlarlo, que si pensaba que era la única que podía irse de putiferio por ahí. Me quedé helada. Le pedí en voz baja que se calmase, que se diese una ducha y se metiese en la cama. Fue entonces cuando tiró la lámpara contra la pared, cuando empezó a darle patadas al armario, cuando cogió mi maleta y la lanzó contra el espejo. Gritaba como un loco, me decía que era una puta, que sabía que me moría de ganas de irme a Valencia para follarme al jefe, que era una trepa...Luego se encerró en el baño y dió un portazo. Yo estaba sentada en la cama, temblando como una hoja, sin saber que hacer ni que decir. Nunca lo había visto así, no podía concebir la idea de que la persona con quién dormía cada noche, con quién me despertaba cada día, con quién hacía el amor como nunca antes lo había hecho fuese aquella bestia. Y ese fue mi fallo. Mi gran error. Debería haberlo echado aquella misma noche. Pero al poco salió del baño llorando, me pidió perdón, me juró que jamás volvería a suceder...y yo le creí, porque quería creerle.
Aquel fin de semana, en Valencia, fue el más extraño de mi vida. Apenas sí hablamos por teléfono. No podía sacarme de la cabeza lo que había vivido aquella noche. No se lo conté a nadie. Quise darle esa oportunidad. Todos tenemos malos dias, me decía a mí misma. Ël es un encanto. Cuando llegues a casa todo habrá pasado, no será más que un mal recuerdo que pronto se olvidará.
El domingo por la mañana me llamó a la hora de desayunar. Me volvió a decir que lo sentía, que se encontraba fatal por lo que había pasado, que yo sabía bien que él no era así. Me preguntó por mi trabajo, por la feria... Y acabamos la conversación decidiendo ir a cenar esa misma noche a un italiano que nos encantaba.
Cuando llegué a casa por la noche me esperaba sentado delante de la tele. Había estado bebiendo, y la bestia no tardó en aparecer. Mi chico, el encantador,el que me quería, con el que había hablado aquella misma mañana había desaparecido. Me preguntó a bocajarro si ya me lo había follado. No digas tonterias, le dije. La primera torta no la ví venir. Me cruzo la cara con la mano abierta, con tanta fuerza que me caí al suelo. Luego me, cogió del pelo, chillando. Un tonto? Eso es lo que crees que soy, verdad? Un puto tonto. Por eso la señorita se folla al listo de la clase. Yo gritaba que me dejase, que me hacía daño, pero no escuchaba a nadie. Me dió un puñetazo en la cabeza, y ya sólo pude taparme la cara, para que nadie pudiese ver los moratones.Me pateó el estómago, las piernas, me pisó los dedos... Me chillaba que era una guarra, una trepa de mierda, que me había cansado de él porque me creía más lista que nadie. Hubo un momento en que los golpes dejaron de dolerme, en que los gritos dejaron de oirse.. Cuando me desperté había desaparecido. Llamé como pude a mi prima, le conté lo que me había pasado. Al poco llegó la ambulancia y la policia.
Estuve dos semanas ingresada: costillas rotas, los labios amoratados, contusiones por todo el cuerpo... Pero las peores heridas me las dejó en el alma. Todavía hoy sigo yendo al psicólogo, y han pasado casi dos años. Tengo ataques de ansiedad y no he vuelto a tener una relación en condiciones. Lo de menos fue el juicio, la órden de alejamiento, la indemnización...Hay cosas que nada ni nadie puede reparar. Lo que hizo, lo que me hizo, no tiene justificación. La envidia es la peor de las drogas, y él se dejó cegar por ella.
Dedicado con cariño a nuestras madres, hermanas, primas, abuelas, tias, compañeras, amigas, parejas, suegras, conocidas, desconocidas y a todos los hombres que nos avergonzamos de que sádicos descerebrados compartan código genético con nosotros.
La práctica (palo palito paloé)
Hace 1 año
2 comentarios:
Me ha puesto la carne de gallina.....
Impresionant, vergonyos i trist a la vegada.
Que en ple segle XXI encara tinguem que lamentar fets com aquests diu molt poc en favor de la nostra societat.
Esperem no tenir que sentir gaires histories més com aquesta.
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